A mediados de 1376 tropas reclutadas por el rey Carlos II de Navarra participaron en la toma de la ciudad portuaria de Durazzo (Albania) y, posteriormente, en la conquista de varias ciudades y ducados en Grecia. Este hecho –menor en la historia del reino– ha pasado a nuestra memoria colectiva convertido en una especie de hazaña nacional gracias a las escritores e historiadores navarros de los siglos XVIII y XIX y a su reciente reflejo cinematográfico. Por ello, al cumplirse 650 años de esa campaña militar, el Archivo Real y General de Navarra (AGN) dedica su microexposición del mes de junio a rememorar aquel acontecimiento.
A finales de 1366, el hermano del monarca, el infante Luis de Navarra, había casado con Juana de Durazzo. Esta aportaba como dote el título nominal de duquesa de Durazzo, pero hacia ya varios años que esta ciudad, situada en Albania y uno de los puertos más codiciados del Adriático, había sido recuperada por los albaneses. Así que el infante navarro –ya instalado en Nápoles– organizó una expedición con el objetivo de reconquistar el ducado.
Para ello, Luis de Navarra pidió la ayuda a su hermano el rey, a quien hasta su matrimonio había servido como lugarteniente en Navarra y en sus estados franceses. También encomendó a su yerno, el poderoso noble navarro Pes de Lasaga, el reclutamiento de tropas en Baja Navarra y en Gascuña. Por su parte, Carlos II se comprometió a apoyarle con una compañía de hombres de armas (jinetes acorazados). Para financiar esta empresa, el monarca solicitó al reino una ayuda extraordinaria y un préstamo por un total de 15.000 libras. Pudo pagar así dos meses a los séquitos militares que, por orden suya, reclutaron varios cortesanos y nobles con destino a la expedición a Albania. La mitad de los caballeros los aportó Joanco de Urtubia, escudero del rey. La otra mitad, sus cortesanos franceses, los chamberlanes Machiot de Coquerel y Terrelles de Haneucourt y su escudero Mahieu de Pinqueguy. En total, las tropas con las que Carlos II socorrió a su hermano sumaron 125 hombres de armas.
A mediados de abril de 1376 partió la expedición desde Tudela con destino a la costa mediterránea. Soldados, caballos y bagajes fueron transportados en barcas y pontones hasta Tortosa, donde se unirían a las tropas reclutadas por Pes de Lasaga. Integraban aquella Compañía navarra unos 400 hombres de armas.
Con estas tropas, sumadas las que él mismo reclutó en Nápoles, Luis de Navarra consiguió conquistar Durazzo a mediados de 1376. Ello le permitió ocupar el territorio albanés de norte a sur. Pero cuando se hallaba inmerso en la empresa, el hermano del rey de Navarra murió en el otoño de ese mismo año. Su viuda no tardó en volverse a casar, dejando a la compañía navarra a su suerte. Para entonces, la unidad militar estaba articulada en cuatro “sociedades” capitaneadas por Lasaga, Garro, Coquerel y Urtubia. La mayoría de los navarros a las órdenes de los dos primeros debieron emprender el regreso a casa. Consta que estaban en Navarra a finales de 1379. En cambio, Joanco Urtubia y Machiot de Coquerel decidieron permanecer en Grecia empleando sus tropas como mercenarios. Y, a pesar de que la mayoría de sus soldados eran ahora gascones e italianos, la unidad se siguió denominando Compañía navarra. Estos “navarros” –así les conocen las fuentes- se emplearán hasta 1383 en arrebatar a los catalanes diversos territorios en Ática y Beocia, entre ellos las ciudades de Atenas y Tebas. Hasta 1383 las gobernarán en nombre del pretendido emperador latino de Constantinopla, para pasar en 1397 a declararse vasallos de los turcos otomanos. A partir de 1419 ya no habrá más menciones a los “navarros” en Albania y Grecia.
Lugar: Galería Baja
Horario: Todos los días de 10:00h. a 14:00h. y de 17:00h. a 20:00h.
Acceso libre y gratuito.