Exposición que pone de relieve la importancia del navarro, una lengua hablada en Navarra durante la Edad Media, derivada del latín, desde sus primeras manifestaciones escritas hasta convertirse en el idioma “oficial” de la monarquía navarra y de la administración en todos sus ámbitos, territoriales, judiciales y fiscales. En un escenario multilingüe, compartido con el vasco en parte del territorio, el occitano de los burgos o el hebreo y el árabe de las aljamas, la lengua navarra tuvo un fuerte impulso en ámbitos como el notariado y los municipios, además de ser compartida por todos los grupos sociales, desde la nobleza hasta el campesinado. Textos coetáneos proclamaron la relevancia que tuvo esta lengua ya en su tiempo, cuyos contemporáneos denominaron “lengoage de Navarra” “idioma de Navarra (ydiomate Navarre)”, “idioma de la tierra de Navarra (ydiomate Navarre terre)”, o directamente “romanz” o romance. La exposición también profundiza en las características sociolingüísticas de esta lengua, en su raigambre latina, su expansión en el territorio, su uso dominante en la escritura y su evolución en el habla de los navarros y las navarras hasta vincularse con el castellano a finales de la Edad Media y comienzos de la Moderna e incluso en la pervivencia de vocablos y giros en nuestra habla cotidiana.
El discurso expositivo se divide en tres bloques. En el primero de ellos, titulado “En tiempos de turbación” se analizan los primeros compases de una lengua que comenzaba a diferenciarse del latín clásico. El segundo bloque, titulado “El idioma, ¿de quién?” se centra en las personas hablantes y demuestra cómo el uso del navarro se hizo habitual en todos los ámbitos de la sociedad. El tercer bloque, titulado “El idioma, ¿para qué?” identifica los usos que tuvo el romance y que cubrieron todas las necesidades comunicativas de la sociedad navarra medieval. El «idioma de la tierra navarra» se extendió a todos los ámbitos de la administración, de la cultura y de las gestiones privadas y se utilizó prácticamente para todo: para contabilizar –en apeos de rentas, censos, cuentas, alistamientos, fuegos–, para narrar –en textos históricos, poemas–, para rezar –en catequismos y sermonarios–, para legar y donar –en testamentos y disposiciones–, para compilar sus documentos anteriores trasladándolos en romance –en becerros, cartularios, registros–, para jurar, pactar y negociar –entre la corona y el reino en el juramento regio que los reyes y reinas de Navarra pronunciaban en navarro–.
En la muestra se exhiben documentos singulares del reino de Navarra de los siglos XI al XV, escritos en esta lengua, y que permiten trazar su recorrido histórico, social y lingüístico y, al mismo tiempo, dar a conocer una circunstancia de la sociedad medieval navarra absolutamente desconocida en la actualidad. Se trata en concreto de 52 documentos custodiados en distintos archivos, navarros y españoles. De todos ellos, 36 proceden del Archivo Real y General de Navarra, una selección muy exhaustiva de los más de 60.000 documentos en idioma navarro de los siglos medievales que conserva. El resto proceden de distintas instituciones: tres del Archivo Histórico Nacional, uno de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, cinco del Archivo y Biblioteca de la Catedral de Pamplona, uno del Archivo de la Real Colegiata de Roncesvalles, dos de los Archivos Eclesiásticos de Tudela, uno del Archivo Municipal de Tudela, dos del Archivo Municipal de Olite y uno del Archivo Municipal de Genevilla. De todos ellos destaca el Libro de las generaciones y linajes de los reyes, conocido como “Liber Regum”, considerada la primera crónica escrita en romance en España y que precisamente está redactado en romance navarroaragonés, el “Cantar de Roncesvalles” que interpreta en lengua navarra el gran poema épico de temática carolingia. No falta el Fuero General de Navarra, el códice jurídico por excelencia del reino, el primer protocolo notarial conservado en Navarra de Martín Garcés don Costal, notario de Tudela, y el registro de Comptos del reino de Navarra de 1280, uno de los primeros volúmenes de esta serie documental única en su género. También tienen cabida los grandes cartularios de la monarquía navarra, como el cartulario de Teobaldo II, el Cartulario Magno de Carlos III y piezas eclesiásticas como el cartulario de Fitero del siglo XIII, el “Libro Rubro” de Iranzu de 1257 o el Catecismo del obispo Barbazán, y textos cronísticos y narrativos como la Crónica de los Reyes de Navarra del Príncipe de Viana del siglo XV y la “Complaynna que de sí face Navarra” o lamento de Navarra escrito en plena banderización del reino entre agramonteses y beaumonteses. Las disposiciones de la monarquía navarra están representadas con el acta de prohijamiento entre Sancho VII el Fuerte y Jaime I el Conquistador de 1231, el acta de juramento de los fueros de Teobaldo II en la catedral de Pamplona, o la de Felipe II el Largo, celebrada en París. Juramentos de fidelidad de nobles navarros a la Corona, el acuerdo de las juntas de infanzones de 1299 o el acuerdo de las buenas villas de Puente la Reina de 1328 reclamando la sucesión del trono a Juana II y Felipe III de Evreux, así como el acta de la proclamación real de estos en la catedral de Pamplona en 1329. Y de ese mismo año, el acta de las Cortes de Olite de 1329 sobre la sucesión a la corona, de la que se prepararon originales tanto en lenguaje francés como en lenguaje navarro para facilitar la comprensión de los nuevos soberanos.
Actividades
Se han programado visitas guiadas gratuitas a la exposición todos los sábados por la mañana, previa reserva en el teléfono 848 42 46 67.
En breve se publicará el catálogo expositivo, realizado por los comisarios, con el contenido completo de los textos y documentos de la muestra.
Durante el otoño tendrán lugar más actividades, tanto talleres didácticos dirigidos al público infantil y familiar, como un ciclo de conferencias con participación de los comisarios, que se anunciará oportunamente.
Lugar: Sala “Sancho VI El Sabio” (cripta protogótica)
Horario: de 10:00h a 14:00h y de 17:00h a 20:00h todos los días, incluidos fines de semana y festivos.
Acceso libre y gratuito.