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750 años de la Guerra de la Navarrería (1276)

Archivo Real y General de Navarra

01/09/2026 - 30/09/2026

Cuando se cumplen 750 años de la Guerra de la Navarrería (1276), el Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición de septiembre a exhibir algunos de los documentos que custodia relacionados con esta efeméride.

En el verano de 1276, dos años después de que falleciera el rey Enrique I de Champaña, el reino de Navarra se vio sumido en la guerra civil cuyos principales enfrentamientos tuvieron lugar en la capital, en Pamplona. Allí lucharon a muerte los dos burgos francos –San Cernin y San Nicolás– y las otras dos entidades municipales: la ciudad de la Navarrería y el anexo burgo de San Miguel.

La muerte del monarca dos años antes había dejado la corona en manos de su hija Juana, una niña de corta edad bajo la tutela de la reina viuda, Blanca de Artois. Ésta era prima de Felipe III el Atrevido, rey de Francia, y se encomendó a su protección para conjurar no sólamente las apetencias de las monarquías vecinas –Castilla y Aragón– sino la actitud de una nobleza navarra dividida y enfrentada por la orientación política que debía tomar el reino.

La reina madre marchó con la heredera a Francia tras encomendar el gobierno del reino a un ricohombre, Pedro Sánchez de Monteagudo, señor de Cascante. Además de a la invasión castellana, el gobernador hubo de hacer frente a la oposición del otro partido nobiliario encabezado por García Almoravid. El señor de Cascante no tardó en dimitir, por lo que el rey de Francia lo reemplazó por Eustache de Beaumarchais, hasta entonces senescal de Toulouse. Tan pronto como el nuevo gobernador llegó, a finales de 1275, se encontró con la hostilidad de la mayoría de la nobleza, soliviantada por el proyecto de matrimonio de la joven reina con Felipe, segundogénito del rey francés. A ese enfrentamiento político se unió la rivalidad social que mantenían las cuatro entidades municipales que por entonces componían Pamplona, separadas también por sus respectivos recintos amurallados y fuertemente pertrechadas con máquinas de guerra.

La hostilidad de la Navarrería –apoyada por el obispo de Pamplona– y los grandes nobles llevó al gobernador a refugiarse en el burgo de San Cernin, que años antes se había coaligado con el otro burgo franco, el de San Nicolás. La guerra abierta estalló a principios de junio de 1276 y se desarrollaría a lo largo de todo el verano. De sus avatares tenemos detalladas noticias gracias a un extenso poema compuesto por un soldado-trovador tolosano llamado Guilhem Anelier que había llegado acompañando al gobernador. Según él, la guerra discurrió por varias fases y tuvo dos periodos de tregua. Al comienzo, los dos bandos se bombardearon con catapultas desde sus respectivas murallas, pero pronto pasaron a enfrentarse cuerpo a cuerpo en campo abierto en los arrabales de la ciudad –Taconera, Rochapea y actual Plaza del Castillo– y más tarde a intentar incluso el asalto de sus defensas.

Los burgos francos de San Cernin y San Nicolás pidieron ayuda al rey de Francia, que envió un gran ejército al mando de su condestable Humbert de Beaujeu. Tras atravesar los Pirineos, a finales de septiembre se puso sitio a la Navarrería. Los nobles y los dirigentes rebeldes abandonaron la ciudad a su suerte la noche anterior de que se produjera un violento asalto, con muertes, destrucción e incendio de la ciudad. Pasto de las llamas, la Navarrería resultó totalmente arrasada y la catedral, con sus tesoros y dependencias saqueadas, incluidos los sepulcros de los reyes. Así, reducida a cenizas, la Navarrería quedaría despoblada durante medio siglo. Antes de dejar Navarra, el ejército francés se empleó en la persecución de los proscritos por todo el reino y en el sometimiento de plazas y castillos que permanecían en poder de los rebeldes. Los traidores fueron ejecutados, arrastrados o encarcelados y a los ricoshombres y grandes nobles huidos, como García Almoravid, Íñigo Almoravid, Juan de Vidaurre, Gonzalo Ibáñez de Baztán, Pedro Jiménez de Zabalza, Jimeno Pérez de Opaco, Jimeno de Oárriz, García Pérez de Lizoain, Pedro de Berasáin o García de Arregui, se les declaró banidos o encartados y se les confiscaron sus bienes, excepto a Pedro Sánchez de Monteagudo, que había sido asesinado en la Navarrería por orden de García Almoravid al intentar separarse de los rebeldes y unirse al gobernador.

Lugar: Galería Baja

Horario: Todos los días de 10:00h. a 14:00h. y de 17:00h. a 20:00h.

Acceso libre y gratuito.