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El Archivo de Navarra recibe en depósito los fondos documentales de la Fundación Misterio de Obanos

30/09/2021
El Archivo de Navarra recibe en depósito los fondos documentales de la Fundación Misterio de Obanos
Misterio de Obanos, una leyenda del Camino de Santiago

El Archivo Real y General de Navarra ha recibido en depósito los fondos documentales pertenecientes a la Fundación Misterio de Obanos, gracias a un convenio suscrito con la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana para favorecer su conservación, difusión y conocimiento. Además, la entidad recibirá una subvención del Gobierno de Navarra, por valor de 20.000 euros, para facilitar su recuperación el año que viene.

De esta manera, gracias al acuerdo firmado por su presidente, Juan Manuel Rubio Guembe, este fondo documental pasa a engrosar las colecciones que permanecen en custodia en la entidad archivística de la Comunidad Foral. Este convenio se suscribe en el marco del programa de Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra.

El interés de ese depósito es mutuo para ambas partes. La escenificación del Misterio de Obanos durante los últimos años ha permitido generar un notable archivo con material de variada tipología, como las memorias de las representaciones, correspondencia, documentación jurídica, documentos contables, libros de registro, carteles, programas de mano, dosieres de prensa, discos informáticos y álbumes de fotografías.

Todo ese material, en el que no está incluido el considerable atrezo y el riquísimo vestuario que atesora la Fundación, ha sido entregado al Archivo Real y General de Navarra para garantizar su mejor conservación y su puesta a disposición de los investigadores, para facilitar su consulta y mayor difusión.

Recuperación en 2022

Además, se ha firmado un segundo convenio con los responsables del Departamento de Cultura, merced al cual el Gobierno de Navarra aportará 20.000 euros, que se destinarán a los gastos del proyecto de recuperación de la representación de esta obra el año que viene, ya que se considera que la actividad de la fundación fomenta y promueve el patrimonio cultural inmaterial de Navarra.

La entidad responsable de la organización de esta representación teatral es la Fundación Misterio de Obanos, que se constituyó el 1 de noviembre de 1992. Está integrada por representantes de organismos como el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Obanos, el Arzobispado de Pamplona, la Parroquia de San Juan Bautista de Obanos, la Hermandad de Ermitaños de Arnotegui, asociaciones de Amigos del Camino y personas relevantes del arte y la cultura de Navarra.

Misterio de Obanos

El Misterio de San Guillén y Santa Felicia, o Misterio de Obanos, nació en 1962 como un auto sacramental sobre el martirio de Santa Felicia y la penitencia de su hermano San Guillermo, ambientado en la Navarra medieval y en torno a la tradición cultural del Camino de Santiago.

Su impulso inicial vino de la mano del sacerdote Santos Beguiristáin, que fue su principal promotor. En 1965 se organizó una puesta en escena que contó con la colaboración de la Diputación Foral de Navarra y la participación de numerosas personalidades de la cultura navarra. Entre ellas destacan el escritor Manuel Iribarren, el compositor Luis Morondo, la Coral de Cámara de Pamplona, el director Claudio de la Torre, los artistas Lozano de Sotés y Francis Bartolozzi o el dramaturgo Valentín Redín.

Como resultado, ese mismo año recibió el Premio Nacional Extraordinario de Literatura “Misterio de Elche”, concedido por el Ministerio de Información y Turismo, y quedó inscrito dentro de los Festivales de España. Posteriormente, en 2001 el Misterio de Obanos fue incluido como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

La representación teatral se desarrolla durante ocho días sucesivos en la semana del día de Santiago, 25 de julio, y en ella participan entre 300 y 400 figurantes, además de jinetes, dantzaris y otros profesionales, lo que supone la implicación colectiva de la localidad de Obanos.

El espectáculo combina distintas artes, como el teatro, la música y la danza, y recursos efectistas, como la iluminación y los fuegos artificiales. Desde 1965 la representación se escenificó cada año hasta 1977. En 1993 se recuperó en el marco de los Festivales de Navarra y posteriormente se representó en una segunda fase entre 1999 y 2008, años en los que se alcanzaron grandes cifras de asistencia.

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