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Navarra premia a la compositora Teresa Catalán por su relevancia internacional como investigadora, docente y compositora

21/06/2021
Navarra premia a la compositora Teresa Catalán por su relevancia internacional como investigadora, docente y compositora
La Presidenta Chivite aplaude a Teresa Catalán tras hacerle entrega del premio.

La trigésimo segunda edición de los Premios Príncipe de Viana de la Cultura, organizados por el Gobierno de Navarra, ha homenajeado a la investigadora y compositora pamplonesa Teresa Catalán, en una ceremonia presidida por la Presidenta María Chivite en el convento de los Franciscanos de Olite.

En la entrega de este premio, que en esta ocasión coincide con el 600 aniversario del nacimiento de Carlos, el primer Príncipe de Viana, la Presidenta Chivite ha destacado durante su intervención la trayectoria profesional de Catalán, como compositora e investigadora, “pero también por su faceta en la docencia, la pedagogía musical, la interpretación, la difusión y la excelsa agitación cultural que ha llevado a cabo a lo largo de su vida”. Todas estas facetas le han permitido, según Chivite, “cumplir el papel de las personas intelectuales: iluminar desde la crítica comprensiva a una sociedad que nunca para de buscar respuestas”.

A través de su labor profesional, insistió Chivite, “nos alerta de los peligros de confundir información con conocimiento; cultura con entretenimiento; y nos advierte de que las grandes preguntas siempre han estado y estarán reñidas con la comodidad y la autocomplacencia”. Por ello, la Presidenta no dudó en calificar a Teresa Catalán como “una rebelde comprometida”; una persona que “reflexiona sobre la identidad colectiva frente al vacío, que enseña a aprender a pensar y que promulga un feminismo inteligente”. “Que este reconocimiento agradecido de la ciudadanía navarra te sirva para continuar tu camino con bríos renovados; que nos sigas iluminando con tu trabajo”, resaltó la Presidenta.

En una ceremonia marcada por la figura del que fuera el primer Príncipe de Viana, la Presidenta Chivite quiso hacer un alegato en defensa de la figura del Príncipe Carlos, como “apasionado de la cultura y del arte”, quien apostaba por Navarra “como espacio para las artes y el pensamiento”. “La suya es la historia de una Navarra que miraba al exterior, al mundo de su época. Para nada encerrada en sí misma. Y esa interpretación de la historia de Navarra como espacio abierto y de pensamiento es la que reivindico para el tiempo actual”, enfatizó Chivite. En este sentido, la Presidenta insistió en la necesidad de “abrir nuestras mentes y procurar fortalecer el conocimiento y la inteligencia colectiva”.

La Presidenta Chivite, quien recalcó que el Premio Príncipe de Viana es un galardón “a la excelencia cultural, un premio a la vida y a nuestra actual sociedad, no un premio aristocrático ni pasado”, destacó el papel que juega la cultura en el desarrollo de la sociedad: “La cultura es creatividad que se produce en cada sociedad. La cultura es dinámica y mira al futuro. Es una expresión de lo que fuimos, pero en especial de lo que somos y seremos”.

Música como bien social

En la recogida del premio, también Teresa Catalán hizo mención al Príncipe Carlos y su pasión por las artes: “Quiero pensar que, en su azaroso camino, la música fue para él más que un fenómeno estético, un soporte capital”, afirmó. Así, al menos, lo ha sido en su caso, tal y como explicó ante el público asistente durante su intervención. “Aprendí pronto que la música es una forma de conocimiento, una particular manera de pensar, una especial mirada al mundo”, confesó, al tiempo que confiaba en el papel de la música “como una manifestación dinámica de nuestra cultura”. “La música, íntimamente relacionada con las matemáticas, la física y la sensibilidad, es un contexto ideal para entender que el saber humano no tiene compartimentos, ni límites, ni debemos obviar su implicación con las ciencias, porque la ciencia explica y justifica, y el arte da sentido”, añadió.

Catalán, que, como confesaba, siempre ha trabajado “intentando paliar la necesidad de preguntas”, reconocía, sin embargo, “la enorme frustración del compositor que, partiendo de grandes incertidumbres, no consigue jamás una respuesta”. De ahí que tenga una máxima clara: “El arte es libertad, pero también es un enigma”. Desde esta visión, Catalán defendió la “presencia autónoma de los creadores”: “la revelación de un mundo nuevo, alumbrando nuestra inseguridad y nuestra pasión, desde el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad”.

Tras formarse con los más destacados compositores navarros primero, e internacionales, después, Teresa Catalán ha aprendido, según afirmó en la recogida del premio, “a mirar la música como bien social y no a la cultura como instrumento de poder”. “Ese es el modelo que he procurado en mi trayectoria, gracias a que me mostraron lo insólito como ordinario, me asomaron al mundo sin ambages y no olvidaron que la ética es parte sustancial de la creación”, concluyó.

Ceremonia musical

Catalán recibió el galardón ante alrededor de 130 invitados, limitados por las restricciones de aforos marcadas por la pandemia, entre los que estaban, además de su familia y amistades, el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde; el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti; los vicepresidentes Javier Remírez y José Mª Aierdi, la consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola junto a varios consejeros y consejeras del Gobierno foral; la alcaldesa de Olite, Maite Garbayo, y representantes del mundo de la cultura, de la mano del Consejo Navarro de Cultura y las Artes, la Asociación Cultural Navarra, las universidades y demás entidades del sector.

A todos ellos agradeció el premio, haciendo especial hincapié en su familia, desde sus padres, Purificación y Pepe, hasta su nieto, Carlos. “Con mis padres, humildes pero grandes, aprendí valores; me enseñaron que el trabajo dignifica, que el esfuerzo es santo y seña, y que resistir es siempre una forma de vencer”.

El acto de entrega contó con un importante componente musical. La apertura corrió a cargo del Quinteto de Metales de la Orquesta Sinfónica de Navarra, que interpretó el Himno de Navarra. Marcha para la entrada del Reyno, de Valentín Ruiz (1939). Tras esta interpretación, el arquitecto, compositor, crítico y gestor cultural Patxi Larrañaga puso voz a los méritos que concurren en Teresa Catalán para hacerla merecedora del galardón.

Su gran peso en la música no ha quedado al margen en la ceremonia de entrega. Así Quatuor Europa interpretó una de sus obras, Las Redes de la Memoria: cuarteto en dos movimientos. El broche final lo puso la Coral de Cámara de Pamplona, que interpretó Agur Jaunak.

Vocación musical temprana

En un repaso por la biografía de Catalán, nacida en Pamplona en 1951, la Presidenta Chivite ha destacado su “vocación temprana” por la música y su infancia “en el ambiente más estimulante para un niño en aquellos años de postguerra: el Museo de Navarra”, a donde acudía habitualmente ya que su padre trabajaba como conserje. “Creció en un espacio habitado por intelectuales y artistas, donde se mezclaban profesores y alumnos del Estudio General de Navarra con profesionales de la arqueología, la restauración, artistas, músicos… donde se celebraban conciertos, cursos, conferencias y exposiciones; algo inalcanzable para el común de la ciudadanía”.

Sin duda este ambiente y ese contacto temprano e intenso con el mundo de la cultura marcaron no solo su interés por las artes sino también su espíritu crítico.

Titulada en Piano y Composición y doctora en Filosofía del Arte, cursó estudios de música en el Conservatorio Pablo Sarasate, donde aprendió de la mano de Fernando Remacha, Juan Eraso, Luis Morondo y Luis Taberna, entre otros músicos destacados. En su afán por profundizar en la disciplina, amplió estudios en Italia, en donde asistió al curso de Composición de la Academia Chigiana de Siena, y de la mano de grandes maestros, como T. Marco, L. Nono, Sammuel Adler, Yihzak Sadai, George Bengamin, Leo Brower, Guy Reibel, entre otros.

Catalán es, además, catedrática Emérita de Composición e Instrumentación del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y miembro de la Comisión Académica del Programa de Doctorado sobre Música y su ciencia y tecnología, de la Universidad Politécnica de Madrid. Es miembro electo de número de JAKIUNDE, Academia de las Ciencias, las Artes y las Letras de País Vasco, Navarra y Aquitania; del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música; del Consejo Nacional de la Música y de la Orquesta y Coros nacionales de España; del Consejo del Teatro Real. También es fundadora del Iruñeako Taldea Musikagileak / Grupo de Compositores de Pamplona, con el que realizó un intenso trabajo de difusión y creación musical.

Además del ahora recibido Premio Príncipe de Viana, en 2011 obtuvo la Encomienda de la Orden al Mérito Civil y en 2017 el Premio Nacional de Música, en la modalidad de composición.

En enero de 2019 hizo entrega por primera vez al Archivo Real y General de Navarra de una muestra significativa de su documentación, como una primera fase para la apertura de su fondo e incorporación al programa de Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra, con el cual colabora activamente. Desde entonces ha realizado varias aportaciones periódicas. La donación se completará, de acuerdo con el expreso deseo de la compositora, cuando cese su actividad creadora.

Anteriores galardonados con el Premio Príncipe de Viana

El Premio Príncipe de Viana de la Cultura fue creado en 1990 por el Gobierno de Navarra con el objetivo de reconocer la trayectoria de personas o entidades relevantes en cualquiera de los ámbitos de la cultura, bien a través del ejercicio de la creación, del estudio o de la investigación, o mediante su promoción y fomento. Desde entonces, se ha celebrado de forma ininterrumpida.

El Premio, que este año recupera la dotación económica, que será de 20.000 euros, es concedido a propuesta del Consejo Navarro de la Cultura y de las Artes. Ha sido entregado en anteriores ediciones a: José Goñi Gaztambide (historiador), Eugenio Asensio Barbarin (hispanista), Orfeón Pamplonés, Rafael Moneo Vallés (arquitecto), Francisco Ynduráin Hernández (filólogo), Julio Caro Baroja (antropólogo), Pablo Antoñana Chasco (escritor), Pedro Miguel Echenique Landiríbar (físico), Montxo Armendáriz Barrios (director cinematográfico), Álvaro d’Ors Pérez Peix (catedrático de Derecho Romano), Concepción María García Gaínza (catedrática de Historia del Arte), Miguel Sánchez-Ostiz Gutiérrez (escritor), María Bayo Jiménez (soprano), Juan José Aquerreta Maestu (pintor), Fernando Redón Huici (arquitecto), Javier Manterola Armisén (ingeniero), Javier Tejada Palacios (científico), Pedro Iturralde Ochoa (músico), Alfredo Landa Areta (actor), Agustín González Acilu (compositor), Jürgen Untermann (lingüísta), Faustino Menéndez Pidal de Navascués (historiador), Antonio López García (pintor y escultor), Daniel Innerarity Grau (filósofo), Tarsicio de Azcona (historiador), Ramón Andrés González-Cobo (musicólogo), Ignacio Aranguren Gallués (profesor y director teatral), José Lainez y Concha Martínez (bailarines y coreógrafos), la Coral de Cámara de Pamplona, Tomás Yerro Villanueva (escritor y profesor) y Carlos Cánovas (fotográfo).

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